¿Cómo debemos interpretar la Biblia?
Se pueden encontrar pistas sobre el significado original en el estilo del lenguaje, el género de la literatura, la audiencia original y el contexto histórico y cultural.
Introducción
En BioLogos, creemos que la Biblia es la palabra inspirada y autoritaria de Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis. La Biblia cuenta una historia única y global: la historia de cómo Dios creó un mundo bueno, e hizo a las personas a su imagen y semejanza; cómo la gente rechazó a Dios; cómo Dios hizo un pacto con el pueblo de Israel; cómo, a través de la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo, Dios ha redimido bondadosamente a pecadores de cada tribu, lengua, pueblo y nación, y los ha adoptado en su familia; y cómo el reino de Dios está entrando en nuestro mundo, renovando todas las cosas.
El Espíritu Santo da testimonio de la verdad de esta “gran historia” de la Biblia en los corazones y las mentes de los creyentes cristianos. Creemos que el Espíritu Santo usa las Escrituras para lograr la convicción del pecado, el arrepentimiento y la fe. Todos los que toman una Biblia pueden leerla y experimentar sus beneficios, independientemente de su cultura y nivel educativo.
Dicho esto, el Espíritu Santo no proporciona una interpretación inequívoca de cada uno de los textos. Cada vez que leemos la Biblia tenemos que interpretar lo que leemos. Interpretar solo significa darle sentido a un texto; no es una habilidad especial reservada para los pasajes más difíciles. Las formas y herramientas que utilizamos para darle sentido a la Biblia están influenciadas por nuestros marcos de referencia y expectativas culturales. A veces, éstos pueden interferir con nuestra capacidad de vislumbrar el significado que los autores bíblicos pretendían darle al texto originalmente.
Tener en cuenta el origen de la Biblia y el propósito general de las Escrituras puede ayudarnos a orientar nuestras expectativas mientras la leemos. Al leer un texto en particular, debemos considerar las intenciones del autor, las formas literarias y las convenciones, el idioma y los antecedentes culturales de la audiencia original.
El origen de la biblia
Los 66 libros de la Biblia protestante contienen diversos tipos de literatura y fueron escritos en tres idiomas diferentes (hebreo, griego y arameo) por docenas de autores de diversos orígenes culturales y estilos de vida durante muchos siglos. Los escritos del Antiguo Testamento fueron escritos y compilados durante un período de aproximadamente 1,000 años; los escritos del Nuevo Testamento abarcan quizás los 100 años. De hecho, pasaron cientos de años desde que se terminó el último libro del Antiguo Testamento y se escribió el primer libro del Nuevo Testamento.
Si bien los cristianos entendían que muchos escritos eran autoritarios en el siglo I d.C., la iglesia primitiva tardó cientos de años en clasificar los diversos escritos relacionados con el movimiento cristiano y finalizar el canon de los escritos autoritativos que componen la Biblia en la actualidad (y aún así todavía hay algunas diferencias entre los cánones protestantes, católicos y ortodoxos). Las muchas versiones y traducciones de la Biblia disponibles hoy en día reflejan siglos de investigación y colaboración entre cristianos de diversas tradiciones.

Nadie debería tener las expectativas de poder leer una Biblia y tener la capacidad de interpretar perfectamente todas las formas literarias desconocidas o reconocer de inmediato la importancia de todas las convenciones que se desconocen del texto (y aquellas que son difíciles de identificar) las cuales contribuyen al significado general del texto. Es por eso por lo que recurrimos a la experiencia de académicos y traductores que han estudiado ampliamente las culturas y los idiomas de la Biblia; también pueden ayudarnos a identificar áreas donde nuestras propias expectativas culturales acerca de las formas literarias y las convenciones culturales pueden interferir con nuestra interpretación bíblica. Por ejemplo, la Biblia definitivamente registra la historia, pero las formas literarias y las convenciones que usa son diferentes de lo que podríamos esperar en base a nuestra experiencia a la hora de leer historias en nuestro propio idioma, cultura y época.
Si bien los cristianos del primer siglo d.C. entendían que muchos escritos tenían autoridad, a la iglesia primitiva le tomó cientos de años revisar el conjunto diverso de escritos relacionados con el movimiento cristiano y finalizar el canon de escritos autorizados que componen la Biblia hoy. (y siguen existiendo diferencias entre los cánones protestantes, católicos y ortodoxos). Las numerosas versiones y traducciones de la Biblia disponibles hoy reflejan siglos de erudición y colaboración entre cristianos de diversas tradiciones.

El propósito de las Escrituras
Nadie debería tener las expectativas de poder leer una Biblia y tener la capacidad de interpretar perfectamente todas las formas literarias desconocidas o reconocer de inmediato la importancia de todas las convenciones que se desconocen del texto (y aquellas que son difíciles de identificar) las cuales contribuyen al significado general del texto. Es por eso por lo que recurrimos a la experiencia de académicos y traductores que han estudiado ampliamente las culturas y los idiomas de la Biblia; también pueden ayudarnos a identificar áreas donde nuestras propias expectativas culturales acerca de las formas literarias y las convenciones culturales pueden interferir con nuestra interpretación bíblica. Por ejemplo, la Biblia definitivamente registra la historia, pero las formas literarias y las convenciones que usa son diferentes de lo que podríamos esperar en base a nuestra experiencia a la hora de leer historias en nuestro propio idioma, cultura y época.
¿Qué tipo de lenguaje se está utilizando?
Además de identificar el propósito de un autor y saber algo sobre la forma literaria y las convenciones que se están utilizando, parte de la interpretación conlleva el hecho de comprender cómo está usando el autor el lenguaje en un pasaje determinado. Parte de nuestra comunicación humana es bastante sencilla, pero gran parte de ella se basa en el hecho de que los oyentes extraen inferencias que no se hacen explícitas en la suma total de las definiciones de las palabras.
Además, gran parte de nuestro uso del lenguaje es de alguna manera figurativo, o no debe tomarse “literalmente”. Piense en la clase de español de la escuela secundaria y todas esas palabras de vocabulario que tuvo que aprender: símil, metáfora, hipérbole, eufemismo, sinécdoque, litotes, expresión idiomática… La Biblia tiene ejemplos de todos estos tipos de figuras retóricas.
Para complicar aún más las cosas, las mismas palabras también pueden tener sentidos figurativos. En griego, el significado principal de la palabra poimen es pastor, “alguien que cuida de las ovejas”. Otro significado figurado es “el líder de una iglesia”. Cuando Jesús dice “Yo soy el buen pastor” en Juan 10:14, está usando el sentido primario (significado “literal”) de pastor en una metáfora que habla en sentido figurado sobre el amor que él mismo tiene por su pueblo. En Efesios 4:11, Pablo enumera algunos roles de la iglesia entre los cuales se incluyen el del pastor (el sentido secundario o figurado, de “pastor”). No obstante, el hecho de usar esa palabra no significa que debamos interpretar el pasaje en sentido figurado directamente; por lo tanto es una lista fácil de entender.
El lenguaje figurado puede aparecer en cualquier lugar, y no se limita a ciertas formas literarias. Un poema puede usar un lenguaje muy directo, y una historia puede usar muchas imágenes y figuras retóricas. En realidad, no podemos declarar con exactitud si el lenguaje se usa figurativamente o no simplemente en base a la forma literaria de un texto. Evidentemente, el proceso de interpretación puede llegar a ser complejo y polifacético.

(Sermón del monte (Mateo 5-7), cromolitografía, publicado en 1886).
¿Cómo debemos interpretar el Génesis entonces?
Los cristianos en la actualidad están fuertemente divididos acerca de cómo se deberían leer los primeros capítulos de Génesis. Por esa razón, quizás aquí más que en casi cualquier otro lugar de la Biblia, necesitamos tomar conciencia de nuestra tendencia a interpretar textos antiguos a través del filtro del siglo XXI, con todas nuestras ideas y preconcepciones culturales.
Los académicos de la comunidad de BioLogos interpretan los primeros capítulos de Génesis de varias maneras, y hay muchos artículos en nuestro sitio web que revelan esta diversidad de interpretaciones. Sin embargo, todos comparten un compromiso con la autoridad e inspiración de Génesis y la búsqueda de un método de interpretación de Génesis que trate de recuperar lo que la audiencia original habría entendido al leerlo.
BioLogos entiende que los primeros capítulos de Génesis describen eventos reales a través de un lenguaje en gran parte figurativo, consistente con la forma en que otras literaturas antiguas del Cercano Oriente describían eventos similares. A través de la fe, creemos que el mensaje de Génesis es verdadero, aunque su propósito es revelar a Dios y su plan para la humanidad, no comunicar hechos básicos acerca de la ciencia o la historia tal y como pensamos en ellos en la actualidad.
Conclusión
Los cristianos creen que las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento están divinamente inspiradas y tienen autoridad en sí mimas. La Biblia no es simplemente una obra de literatura, sino que, para los lectores con fe, la Palabra está viva y obrando en nuestras vidas y en la de los demás. Las Escrituras son la forma más importante de comunicación que Dios ha elegido para dirigirse a su pueblo. Para sacar provecho de la lectura de la Biblia, no se necesita ningún entrenamiento avanzado —Dios nos habla a todos a través de las Escrituras— pero el cuerpo de Cristo contiene expertos que pueden ayudarnos a entenderlas mejor.
Aunque los desacuerdos sobre la mejor manera de interpretar varios pasajes de las Escrituras están ahí, podemos encontrar algo de alivio al darnos cuenta de que nuestra salvación no depende de alcanzar un conocimiento perfecto de las Escrituras. Como cristianos, nuestra fe se basa en Jesucristo, no en la interpretación perfecta de las Escrituras. Sin embargo, la salvación no es el final de la experiencia cristiana, sino el comienzo: profundizar en las Escrituras puede ayudarnos a considerar los planes y propósitos más amplios de Dios, y aceptar el llamamiento de Dios para restaurar la creación y coexistencia entre su pueblo.


