Publicado el December 10, 2024

¿Cuál es la relación que existe entre los relatos de la creación en Génesis 1 y 2?

Las divergencias entre los relatos de la creación en Génesis 1 y 2 sugieren que estos textos no enseñan ciencia; pues entonces tendríamos que preguntarnos qué explicación es científicamente verdadera.

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La cuestión que trata sobre cómo se deben leer los relatos de la creación del Génesis es muy importante dentro de la era científica en la que nos encontramos. A primera vista, lo que nos dicen las ciencias sobre el tamaño y la edad del universo, además del origen evolutivo de la humanidad, parece contradecir la descripción del proceso de creación que aparece durante los primeros capítulos del Génesis.

A lo largo del tiempo, han ido apareciendo diferentes formas de abordar estas aparentes contradicciones que existen entre la Biblia y la ciencia. Por un lado, algunos escépticos simplemente rechazan la Biblia por completo, debido a que su descripción de la realidad no se ajusta al modelo descriptivo que la ciencia ha propuesto. Por otro lado, muchos cristianos asumen que la Biblia y la ciencia “deben” coincidir a la hora de describir el mundo, algo que a menudo provoca que se termine descartando la ciencia como una posibilidad legítima de describir el mundo (por ejemplo, tenemos el caso de la evolución, la cual parece contradecir lo que la Biblia dice acerca de la manera en que se crearon los seres vivos); incluso se nos tratado de convencer sobre el hecho de que la Biblia tiene la capacidad de anticipar de algún modo los descubrimientos que la ciencia moderna ha hecho y seguirá haciendo (algo que me parece cuanto menos anacrónico).

Pero antes de considerar cualquiera de las supuestas contradicciones que existen entre la ciencia y la Biblia, debemos abordar las dificultades que surgen dentro del texto mismo durante el relato del Génesis. Cuando leemos el texto bíblico al detalle, es fácil darse cuenta de que hay algunas diferencias significativas entre los relatos de la creación que aparecen en Génesis 1 y 2.

Abordemos primero las diferencias más evidentes que existen entre estos dos relatos de creación. Luego, propondré una manera de entender cómo se relacionan Génesis 1 (técnicamente, Génesis 1:1–2:3) y Génesis 2 (comenzando en Génesis 2:4), pero lo haré sin tratar de forzar o introducir ninguna idea moderna en el texto en sí. Mi objetivo es ayudarles a los cristianos a entender las afirmaciones teológicas y éticas que se hacen en el Génesis acerca de quiénes somos y lo que se supone que debemos hacer mientras que al mismo tiempo intentamos serle fieles a Dios en nuestro mundo contemporáneo.

Diferentes nombres para nombrar a Dios

Primero, debemos notar que los relatos de la creación en Génesis 1 y 2 usan nombres diferentes para referirse a Dios. Mientras que el primer relato usa el término genérico ‘elohîm (la palabra en hebreo para “Dios”) hasta Génesis 2:3, el segundo relato usa el nombre compuesto YHWH‘ elohîm, comenzando en Génesis 2:4 (esto continúa hasta Génesis 3:24, versículo que representa el final formal de la narrativa del Jardín del Edén, el cual trata sobre la creación humana y el origen del pecado).1 Este nombre compuesto hace que la narrativa del Jardín del Edén se pueda entender como una sección que conecta el relato de apertura de la creación en Génesis 1:1–2:3 (el cual introduce al Dios Creador) con la narrativa posterior al Jardín del Edén (donde se usa predominantemente el nombre de YHWH’, el nombre del pacto que se usaba específicamente para referirse al Dios de Israel).

Diferencias de Estilo, Alcance y Organización

Los dos relatos de la creación también se caracterizan por tener diferentes estilos literarios, alcance y principios organizativos. Génesis 1 describe la creación de todo el cosmos (los cielos y la Tierra) durante los primeros seis días usando repeticiones y patrones, culminando con el descanso de Dios en el séptimo día. Por el contrario, Génesis 2 (el primer capítulo de la historia del Jardín) es más una narrativa en el sentido formal, en la que claramente se pueden distinguir una serie de tensiones y resoluciones que se desarrollan a lo largo de la historia. En contraste con la visión panorámica de Génesis 1, la cual examina el cosmos como un todo, Génesis 2 se centra telescópicamente en los seres humanos en la Tierra.

Diferentes Evaluaciones de las Etapas de la Creación

Los dos relatos de la creación también tienen formas específicas de evaluar las diversas etapas de la creación. Génesis 1 está lleno de declaraciones que aparecen a través de las múltiples etapas del proceso creativo, como por ejemplo: “Dios vio que era bueno” (Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 25); y, en última instancia, que todo era “bueno en gran manera” (Génesis 1:31). En cambio, en Génesis 2, vemos a YHWH Dios diciendo: “no es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). Con esto, se crea una tensión en la trama de la narrativa que se resuelve con la creación de la mujer (Génesis 2:21-22). Como claramente se puede ver, en Génesis 2 se trata con un mundo literario muy diferente del que se nos describe en Génesis 1.

Un Orden Diferente de Eventos Creativos

Quizás, lo más significativo para aquellos que intentan armonizar el relato del Génesis con la ciencia actual, es que el orden de los eventos también cambia dependiendo de qué capítulo se lea. Para empezar, los dos relatos de la creación comienzan con descripciones diferentes (de hecho, opuestas) del estado inicial del mundo. Mientras que Génesis 1 comienza con la Tierra inundada con agua (Génesis 1:2), de modo que Dios tiene que separar las aguas para que surja la tierra seca (Génesis 1:9), Génesis 2 comienza con la Tierra como un desierto seco (Génesis 2:5), hasta que emerge un arroyo o neblina que comienza a proporcionarle agua (Génesis 2:6).

Luego, centrándonos solo en los eventos creativos que se mencionan en ambos capítulos, hay ciertas divergencias que deberían ser evidentes para los lectores más atentos. En Génesis 1, primero viene el agua, luego la tierra, luego las plantas, los animales y finalmente los seres humanos (‘adam, es un término que engloba tanto a los hombres como a las mujeres). Por el contrario, Génesis 2 comienza con la existencia de la tierra, luego viene el agua, seguida de un ser humano (’adam, un hombre específico, ’iš), luego las plantas, los animales y finalmente la mujer (’iššâ).

¿Cuántos seres humanos creó Dios?

Otra idea interesante a la que debemos prestarle especial atención es la siguiente: ¿cuántos seres humanos creó Dios? Si bien a menudo pensamos en los primeros seres humanos como si de una única pareja se hubiera tratado, debemos seguir intentando armonizar la historia que se nos presenta en Génesis 2 con la que se nos presenta Génesis 1, durante la que Dios parece que creó, no solo a dos individuos, sino a varios grupos de personas que llenaron varios nichos, incluidas las criaturas voladoras en el cielo, las criaturas que nadan en el agua, y luego los  animales y los seres humanos en la tierra (quienes reciben el nombre colectivo de ‘adam). Los cristianos normalmente leen este relato de la creación humana como si de una única pareja original se tratara porque, a veces sin darnos cuenta, superponemos lo que ocurrió en el relato de Génesis 2 con la narrativa que aparece durante el capítulo 1. Sin embargo, se deben respetar las diferentes representaciones de la creación que aparecen en ambos capítulos por separado.2

¿Qué relato de la creación es cierto a nivel científico, o una verdad “literal”?

Las diferencias que existen entre los relatos de la creación que aparecen en Génesis 1 y 2 nos sugieren claramente que el objetivo de estos textos no era (ni es) enseñarnos cosas sobre la ciencia; si eso fuera cierto, entonces deberíamos preguntarnos cuál de las dos narrativas es verdad a nivel científico (ya que ambas no pueden ser verdad al mismo tiempo). Sin embargo, incluso más allá de la cuestión de la ciencia, estos textos no se deberían considerar como textos “literales”, en el sentido de exigir que cada detalle tenga que corresponderse con una realidad del mundo exterior (ese el sentido que se le da a la palabra “literal” en la actualidad).3 Más bien, algún antiguo editor bíblico, plenamente consciente de las diferencias que hay entre los dos relatos de creación, decidió colocarlos uno detrás del otro para que juntos formaran el comienzo del libro del Génesis. Es importante recordar que consideramos que este trabajo editorial fue inspirado y guiado por el Espíritu Santo en todo momento.

Posibles maneras de leer Génesis 1 y 2

Génesis 1 y 2 se escribieron con un propósito específico a pesar de sus aparentes divergencias. ¿Pero qué propósito es ese? ¿Cómo deberíamos pensar acerca de la relación que existe entre Génesis 1 y Génesis 2?

Una manera de hacerlo es afirmar que estos dos relatos de la creación se equilibran entre sí. Mientras que el primer relato (Génesis 1) describe a Dios como un Dios trascendente, quien “expresa” la creación mediante su palabra, el segundo relato (Génesis 2) nos presenta a Dios como un Dios más inmanente, uno que forma al ser humano del polvo de la tierra (como un alfarero que trabaja con la arcilla) e incluso llega hasta el punto tener una conversación con ellos. De hecho, este tipo de perspectiva nos ayuda a discernir aspectos importantes del texto que de otra manera no seríamos capaces de analizar.

Otra manera de pensar en esto es considerar Génesis 2 como una expansión del relato de la creación humana que ocurrió durante el día 6 en Génesis 1. Esto también es bastante verosímil, aunque todavía tendríamos que continuar pensando sobre el orden de los eventos de la creación que aparecen en ambos relatos, el cual es diferente (específicamente, el hecho de que el hombre se crea en Génesis 2 antes que las plantas, los animales y la mujer).

La estructura Tôledôt del libro del Génesis

Sin embargo, hay otra forma de pensar en la posible relación que podría existir entre Génesis 1 y Génesis 2. El antiguo editor de Génesis estructuró todo el libro con la frase: “estos son los tôledôt de x” (los cuales se encuentran en Génesis 2:4a; 5:1 ; 6:9; 10:1; 11:10; 11:27; 25:12; 25:19; 36:1 y 9; 37:2); en cada caso, esta frase funciona como un título para lo que viene a continuación.4 El sustantivo plural tôledôt se deriva del verbo yalad, que significa dar a luz o tener hijos, por lo que tôledôt significa algo así como “nacimientos” (la RV1960 lo traduce como “generaciones”, y veces como “orígenes”).

Dado que tôledôt puede introducir tanto una narrativa como una genealogía (o una combinación de ambas), quizás la mejor manera de entender la palabra tôledôt sería entenderla como si se tratara de algún tipo de “desarrollo”. Es decir, esto es lo que se desarrolló a partir de la persona que se nombra en el encabezamiento (ya sean sus descendientes a través de una genealogía o un descendiente en particular que se convierte en el personaje principal durante la narrativa que viene continuación). La frase “estos son los tôledôt de Téraj” (Génesis 11:27) se refiere, por tanto, principalmente a la historia de Abraham, que es el hijo de Téraj (de esta manera, por tanto, podríamos decir que Abraham se desarrolló a partir de Téraj).

Génesis 1:1–2:3 entendido como el prólogo del libro de Génesis

Génesis 2:4a (la primera declaración tôledôt, la cual se encuentra justo en medio de los dos relatos de la creación) introduce una unidad narrativa, aunque con alguna información genealógica (Génesis 2:4–4:26). Lo más inusual de esta introducción tôledôt es que no nombra a una persona como el progenitor de lo que sigue, sino a la creación misma: “estos son los tôledôt de los cielos y de la tierra cuando fueron creados” (Gen 2:4a).

Dada la estructura del libro de Génesis, tiene sentido entonces pensar en Génesis 1:1-2:3 (un pasaje que viene antes del primer título tôledôt) como el prólogo de todo el libro del Génesis, el cual establece las condiciones iniciales para la creación (Gen 1:1-31), después de la cual Dios “descansó” (Gen 2:1-3). Antes de eso, Dios también le concedió el reino terrenal a la humanidad, a quienes hizo a su imagen, y los consideró como sus representantes y administradores en la Tierra (Gen 1:26-28). Lo que sigue a continuación en el libro de Génesis es un relato comprimido de la historia humana, uno que se desarrolla a partir de la creación de los cielos y la Tierra.

Por otro lado, es importante darnos cuenta de algo bastante significativo: mientras que Dios está estableciendo las condiciones iniciales del mundo en Génesis 1, separando reinos y creando a los seres vivos a través de su palabra, las cosas que crea parecen describirse en un estado estático, como si no estuvieran haciendo nada (con la excepción de la tierra en Génesis 1:12). Incluso los seres humanos, a quienes Dios les confió el dominio de la Tierra, en realidad no parecen estar dominando a los animales, ni tampoco parecen estar multiplicándose para llenar la Tierra si solo se tiene en cuenta la primera historia de creación.

Aunque Génesis 1 y Génesis 2 probablemente se originaron durante diferentes momentos de la historia, en la actualidad se pueden entender como una llamada y una respuesta. En Génesis 1 vemos a Dios creando el cosmos (los cielos y la Tierra, y todo lo que hay en ellos) a través de su palabra. Luego, durante el resto del Génesis (comenzando en Génesis 2) tenemos el relato de lo que vino (o se desarrolló) a partir de la creación inicial de Dios, la manera en que los seres humanos respondieron al llamado de Dios para ser su imagen en el mundo. Tal y como nos lo muestra el primer episodio de esa historia (Génesis 2:4–4:26), en realidad fue una mezcla de cosas buenas y cosas malas. Los seres humanos se rebelaron contra los límites que Dios había establecido (buscando parecerse a Dios de una manera inapropiada) y comenzaron a dañarse mutuamente. Al mismo tiempo, aún expresaban el dominio que Dios les había permitido poseer sobre la creación mediante el desarrollo de diversas innovaciones tanto tecnológicas como artísticas (incluidas ciudades, música, herramientas de metal, etc.).

Una Visión Teológica Coherente para Vivir en el Mundo de Dios

Si prestamos atención a la estructura canónica de Génesis (la cual se nos presenta a través de las expresiones tôledôt), es mucho más fácil evitar distraernos a causa de las diferencias que pudiera haber entre los relatos de la creación de Génesis 1 y 2. Más bien, nos centraremos en la visión teológica coherente que intentan comunicarnos (a pesar de su diversidad) acerca de la sabiduría de Dios el Creador, la bondad de la creación y los propósitos que Dios tiene para los seres humanos (tanto para los hombres como para las mujeres), quienes fueron hechos a su imagen para cuidar de la Tierra y desarrollar la cultura siéndole fieles a Dios y haciéndolo todo en su nombre.

Además, es obvio que también debemos seguir leyendo el texto bíblico más allá de los relatos de creación. Gracias a una lectura atenta del resto de la Biblia, se puede hacer un análisis mucho más profundo acerca de cómo empezó a empeorarse todo a medida que pasaba el tiempo, sobre todo debido a la desobediencia humana (Gen 3-4), una desobediencia en la que todos estamos implicados. Al leer la Biblia en su conjunto, podemos ver claramente que Dios nunca se ha rendido con su creación, sino que ha estado trabajando desde el principio para redimirnos, especialmente a través del llamado de Abraham y su familia para convertirse en una bendición para todos los pueblos de la Tierra (Gen 12:1-3), una trayectoria que acabó culminando con la venida de Jesús el Mesías.