Comparación de las diferentes interpretaciones de Génesis 1
Si los propósitos de Dios en Génesis 1 no incluían enseñar hechos científicos a los israelitas, entonces no deberíamos buscar aquí información científica hoy.
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Esta publicación incluye extractos de Origins: Christian Perspectives on Creation, Evolution, and Intelligent Design, de Deborah Haarsma y Loren Haarsma.
Nota del editor: esta publicación se publicó por primera vez el 12 de abril de 2013.
Resumen de varias de las interpretaciones de Génesis 1 que se han propuesto.
En las interpretaciones concordistas, Dios hizo la Tierra usando la misma secuencia de eventos que aparece en Génesis 1. En cambio, de acuerdo con las interpretaciones no concordistas, Dios creó la Tierra dentro de un marco temporal distinto al que aparece Génesis 1; por lo tanto, la secuencia de eventos que se describe en Génesis 1 se entiende de manera simbólica.

¿Qué deberían hacer los cristianos para poder llegar a una conclusión acerca del tema de los orígenes? Tal decisión debería basarse en principios teológicos y científicos consistentes y una reflexión continua durante la oración, en lugar de basarse únicamente en aquello “que nos parezca bien”. A continuación, le ofrecemos la opción de analizar las conclusiones a las que hemos llegado nosotros.
Ciertos problemas de las interpretaciones concordistas y no concordistas
Tanto las interpretaciones concordistas como las no concordistas de Génesis 1 tienen buenos motivos para existir, y ambas tienen el deseo de mostrarnos que la Biblia no está en conflicto con lo que observamos en la naturaleza. Sin embargo, tanto las interpretaciones concordistas como las no concordistas traen consigo sus propios inconvenientes y debilidades.
Los concordistas sienten una necesidad constante de interpretar cada versículo de la Biblia de manera que sus interpretaciones concuerden exactamente con las afirmaciones que provienen de la ciencia moderna. En ocasiones, se ha cambiado el significado de una frase específica con el fin de hacerla coincidir con un hallazgo científico en particular. Por ejemplo, a veces, las palabras hebreas que la audiencia original usaba para nombrar a los “pájaros” o a las “plantas” se han redefinido para que pudieran reconciliarse con categorías científicas modernas como las de los insectos o los organismos unicelulares, todo ello con el fin de alinear el orden de los eventos de la creación para que de ese modo pudieran coincidir con la secuencia de eventos que aparece en Génesis 1. Al concentrarse en tratar de reconciliar los detalles del texto con el conocimiento científico del siglo XXI, los concordistas tienden a perderse tanto información importante sobre el pasaje en sí, información que dentro de su contexto cultural original no daba a pie a que hubiera ningún tipo de dudas sobre su verdadero significado, como el mensaje espiritual que el texto trata de comunicarnos. Asimismo, los concordistas a veces se ven obligados a cambiar y actualizar regularmente sus interpretaciones a medida que el conocimiento científico moderno va creciendo y cambiando. Por ejemplo, la Interpretación del vacío temporal tergiversó el significado de Génesis 1:2 más allá de su intención original; más tarde, se llegó hasta el punto en el que ya no se pudo hacer nada para hacer coincidir esa interpretación con la nueva evidencia científica que poco a poco fue surgiendo.
Los no-concordistas tienden a interpretar los versículos de la Biblia que parecen estar en desacuerdo con la ciencia como si simplemente se trataran de mensajes figurativos, y algunas veces lo hacen sin haber estudiado el texto. Al interpretar metafóricamente un texto que en principio estuvo destinado a ser entendido de forma literal, se corre el riesgo tanto de modificar el significado de ciertas frases como de llegar a considerarlas como ideas puramente espirituales, e incluso también se corre el riesgo de ignorar el significado histórico que esas frases realmente comunicaban dentro de su contexto cultural original. Además, los no-concordistas corren el riesgo de usar ese mismo método de interpretación cuando interpretan todos los pasajes de la Biblia, e incluso pueden llegar a interpretar los milagros y la resurrección de Jesús como si solo fueran símbolos espirituales simplemente porque piensan que los milagros son científicamente imposibles.
El principal problema al que deben enfrentarse tanto los concordistas como los no-concordistas es el hecho de permitir o no permitir que la ciencia sea el motor conductor de la interpretación de ciertos pasajes de las Escrituras. Cuando surge un conflicto aparente entre la ciencia y un texto bíblico, podría y debería motivarnos a considerar ese pasaje bíblico más de cerca. El libro de la naturaleza de Dios, dentro del que hemos podido discernir claramente su testimonio científico, puede incluso convertirse en una herramienta útil a la hora de decidirnos entre dos o más interpretaciones bíblicas que, a primera vista, nos pudieran parecer igualmente válidas. No obstante, las interpretaciones en sí mismas no deberían determinarse en base a la ciencia, sino que deberían estar impulsadas por consideraciones teológicas, además de ser consistentes con el resto de las Escrituras.
Para evitar este tipo de riesgos, debemos analizar lo que los académicos bíblicos tienen que decir acerca del pasaje en lugar de tratar de averiguar la manera en que ese mismo pasaje podría encajar con la ciencia. Finalmente, debemos tener cuidado, ya que este tipo de conflictos nos pueden distraer del mensaje principal que Dios quiere comunicarnos en el texto. Nuestro llamado principal como cristianos es vivir nuestras vidas de acuerdo con los mensajes claros que Dios ha compartido con nosotros a través de su Palabra; por lo tanto, debatir las sutilezas de las diferentes interpretaciones de pasajes que pudieran parecernos menos claros es también muy importante, pero claramente se debe situar en un segundo plano.
Génesis 1 en su contexto original
Cuando llega el momento de elegir una interpretación de entre las diversas interpretaciones que pudiera haber acerca de un pasaje en particular, recomendamos utilizar un enfoque coherente que se base en los principios de interpretación bíblica discutidos durante el capítulo 4 del libro. El primer principio, el cual afirma que cada pasaje debe interpretarse a la luz del resto de la Biblia, nos proporciona una guía básica de cómo hacerlo. Por ejemplo, el hecho de que Biblia nos enseña detalles sobre la manera en que las verdades de Dios y su gloria se muestran a través de su creación quizás podría ayudarnos a descartar la interpretación del aspecto viejo de la Tierra. Otro ejemplo podrían ser las diferencias que hay entre los relatos de la creación de Génesis 1 y Génesis 2, las cuales podrían acentuar el hecho de que una interpretación no concordista sea el aproximamiento más adecuado para entender el mensaje que el texto quiere comunicarnos.
El segundo principio de interpretación es incluso más útil que el primero. Este nos recuerda que primero debemos averiguar qué significaba el pasaje en su contexto literario, cultural e histórico original, y luego averiguar qué significado podría tener para nosotros en la actualidad. ¿Cómo se ajustan las diversas interpretaciones de Génesis 1 a este principio? De las cuatro interpretaciones concordistas que hemos compartido, la interpretación de la Tierra Joven parece acercarse más a la idea que los pueblos antiguos habrían considerado después de haber leído o escuchado el texto. Las interpretaciones concordistas del “vacío temporal” y del “día/era” habrían desconcertado bastante a la audiencia original, ya que esas personas no habrían entendido el concepto de edades geológicas; por lo tanto, si esas personas no tenían la capacidad de entender el concepto de períodos de tiempo de millones o miles de millones de años, el texto necesariamente debió haber tenido un significado diferente para ellos.
De las cuatro interpretaciones no-concordistas del Génesis que hemos compartido, nos parece poco probable que la interpretación de la Proclamación de seis días sea las más precisa a la hora de comunicarnos el significado que la audiencia original habría entendido al leer o al escuchar el texto (incluso aunque se pudiera encontrar una base en el texto para defender esta posición). Supuestamente, las proclamaciones de Dios se implementaron tan pronto como Dios las fue pronunciando, y no parece haber ninguna referencia en el texto que evidencie la posible existencia de una secuencia de tiempo o eventos que pudiera haber diferido del transcurso normal del tiempo terrestre. En nuestra opinión, una combinación de la Cosmología del Antiguo Cercano Oriente, la interpretación del Reino y el Templo y las Interpretaciones del Poema de la Creación se acercan más a lo que la audiencia original habría entendido al leer o escuchar el texto. Las diferencias que existen entre el Génesis y las demás historias paganas resaltan tanto la soberanía de Dios como la bondad inherente que hay en su creación. La elegante estructura poética y las frases inspiradas que aparecen en Génesis refuerzan aún más los mensajes teológicos de las interpretaciones del Reino y el Templo.
Génesis 1 en la actualidad
Al lograr obtener una mejor comprensión de lo que la audiencia original habría escuchado al oír la historia de Génesis 1, podemos hacernos una mejor idea del mensaje que Dios quiso comunicarles desde el principio y, por lo tanto, lo que Dios quiso comunicarnos a nosotros también. En última instancia, si Dios no tuvo la intención de enseñarles hechos científicos a los israelitas cuando inspiró el capítulo uno de Génesis, entonces nosotros tampoco deberíamos buscar en el Génesis información científica acerca de la edad de la Tierra o sobre cómo se desarrolló el mundo. Para los lectores modernos, tanto como para la audiencia original, el mensaje principal de Génesis 1 está compuesto de varias verdades teológicas increíblemente importantes. De este modo, Dios no usa la Biblia para enseñarnos detalles acerca de los procesos físicos que utilizó para crear la lluvia, hacer que la Tierra orbitara alrededor del sol, o para formar las montañas. En cambio, en este breve y bello texto, Dios nos enseña todo lo que se debe saber acerca de tres cosas específicas:
- su soberanía
- la bondad intrínseca de la creación.
- el estatus de honor que Dios le otorgó a la humanidad al ser portadores de su imagen.
Dios nos ha proporcionado un texto que habla del mundo físico en términos simples, el cual se basa en la impresión que ese mismo mundo físico nos da cuando lo observamos a primera vista, para que así todas las personas puedan entenderlo. El lenguaje común que se usa en el texto permitió que fuera accesible para personas de muchas épocas y culturas diferentes, ayudando así a que la comunicación del evangelio se extendiera por todo el mundo.
Cuando se interpreta Génesis 1 de una manera no concordista, ¿significa esto que se debe sacrificar una comprensión literal del evangelio? ¡En absoluto! La primera audiencia que leyó y escuchó los Evangelios seguramente los consideró como relatos históricos de testigos oculares, los cuales surgieron principalmente gracias a los discípulos de Jesús, y todo lo que observamos acerca del énfasis y el tono que acompañan a esos libros nos indica que la resurrección y los milagros de Jesús fueron eventos de una importancia colosal que cambiaron el transcurso de la historia de la humanidad; por tanto, esa es también la manera en que nosotros deberíamos leer las historias del Evangelio en la actualidad. Los primeros oyentes de Génesis 1, sin embargo, no escucharon nada nuevo sobre el universo físico, sino que seguramente se dieron cuenta de que todo el énfasis de la historia recaía sobre quién había creado el mundo y la humanidad y la razón por la que habían sido creados.
¿Qué significa esto para la ciencia? Significa que Génesis 1 no es un libro de texto de ciencias. De hecho, el texto mismo nunca tuvo la intención de enseñarnos información científica sobre la estructura, la edad o la historia natural del mundo. Por lo tanto, comparar Génesis 1 con la ciencia moderna es como comparar manzanas con naranjas, o dicho de una manera más exacta, comparar Génesis 1 con la ciencia moderna es como comparar el Salmo 93:1 (“¡El Señor afirmó el mundo, y éste no se moverá!”) con la astronomía moderna. El Génesis no está ni de acuerdo ni en conflicto con la secuencia de eventos que se han descubierto con el paso del tiempo en campos de conocimiento como el de la astronomía o el de la geología.
A medida que el conocimiento científico aumente y cambie a lo largo de los siglos, también cambiará nuestra comprensión de la estructura física y la historia de la Tierra. No obstante, a lo largo de todos esos siglos, las verdades teológicas de Génesis 1 seguirán siendo las mismas: que hay un Dios soberano que creó la luz de las tinieblas, creó un mundo ordenado a partir del caos, y llenó un mundo vacío de criaturas buenas. Por lo tanto, los seres humanos no deberían tenerle miedo a los caprichos impulsivos de un panteón de dioses que puede ser tan irascible e incontrolable como lo somos nosotros, sino que pueden confiar en el único Dios verdadero, quien nos hizo a su imagen y semejanza y dijo de nosotros que somos “buenos en gran manera”.
Para obtener más información sobre Interpretación Bíblica, consulte los capítulos 4, 5 y 6 de Origins.